
Reflexión (S. Juan Pablo II, 3 de agosto de 1986)
“Mediante esta generosidad el amor no se agota, sino que crece. Crece constantemente. Esta es la naturaleza misteriosa del amor. Y éste es también el misterio del Corazón de Jesús, que es generoso para con todos. Se abre a todos y cada uno. Se abre completamente por sí mismo. Y en esta generosidad no se agota. La generosidad del Corazón da testimonio de que el amor no está sometido a las leyes de la muerte, sino a las leyes de la resurrección y la vida. Da testimonio de que el amor crece con el amor. Esta es su naturaleza”.
Propósito: Llamar o visitar a alguien que está solo o en necesidad de ser consolado.
Jaculatoria: LUZ del Corazón de Jesús, iluminad mi corazón.