Nicanor Gabriel Ascanio Soria nació en este pueblo madrileño en 1814 y siendo un adolescente tomó el hábito franciscano en el convento de la Salceda (Tendilla, Guadalajara). La desamortización de Mendizábal en 1835 motivó que regresase a su villa natal y fue ordenado sacerdote incardinado en la archidiócesis de Toledo. «Él ejerció su ministerio como sacerdote en Villarejo y en los pueblos vecinos. Cuando quedó una vacante de los capellanes del convento de la Virgen de la Victoria, en Villarejo, le dieron el cargo de rector del convento. También fue administrador parroquial en Valdaracete y en pueblos de alrededor como Tielmes y Perales».
Familiares del beato, fieles de la parroquia y el obispo de Alcalá estuvieron presentes en la canonización en Roma en el día de ayer , incluido un nutrido grupo de allegados del beato Nicanor y familiares que son propietarios de la casa donde nació el nuevo santo. El párroco de Villarejo de Salvanés indica que actualmente «se conserva prácticamente tal cual la casa donde él nació, en la calle Mayor. Esa casa tiene una placa que se puso cuando se beatificó a este grupo de mártires, entre ellos al beato Nicanor, en el año 1926, y se hizo aquí una gran fiesta. Y recientemente, hace unos años, hemos recibido una reliquia de los mártires de Damasco por medio de la Custodia de Tierra Santa, así como del padre Fray Aquilino Marcos».