En este segundo domingo de adviento, el evangelista Lucas, nos habla de la llamada de Dios a Juan en el desierto como una llamada a la conversión tras un bautismo por el perdón de los pecados, recogido ya en Isaías: «Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos; los valles serán rellenados, los montes y colinas serán rebajados; lo torcido será enderezado,….Y toda la carne verá la salvación de Dios».
Es hora de preparar el camino del Señor, el camino que Él quiere recorrer con cada uno de nosotros, el camino de nuestra historia personal y de la historia de la humanidad, el camino del mundo hasta su venida en gloria al final de los tiempos. ¿Qué podría significar para nosotros, aquí y ahora, la llamada de Juan Bautista: ¡Preparad el camino al Señor!?
¡Preparad el camino al Señor! Él viene todos los días, hasta el día definitivo de su venida, y nos quiere en vela.
