Hace 55 años, el papa Pablo VI y los padres conciliares reunidos en el Concilio Vaticano II votaron y aprobaron el Decreto sobre el oficio pastoral de los obispos.
En aquel documento, se declara que «La diócesis es una Iglesia particular, en la que se encuentra y actúa verdaderamente la Iglesia de Cristo».
Desde aquella votación y la promulgación del decreto, al celebrar el día de la Iglesia diocesana es bueno recordar su significado, sentir nuestra vinculación con esta familia eclesial y comprometeros con su misión de anuncio del Evangelio.
Hay momentos especiales en los que sentimos con más hondura e intensidad nuestra pertenencia y nuestra adhesión a la diócesis. Así ocurre por ejemplo, cuando llega la hora de despedir a un obispo que nos ha guiado durante años y demostrarle nuestra gratitud por su generoso ministerio, o cuando nos preparamos a recibir con esperanza a su sucesor, que llega hasta nosotros como pastor de la iglesia diocesana.
AQUÍ puedes ver el informe de nuestra diócesis en el último año y la invitación a revivir nuestro espíritu de familia cristiana en esta Jornada Diocesana.
