Del 7 al 9 de mayo, con motivo del año internacional de la familia, tuvo lugar en el obispado de Alcalá de Henares el congreso internacional «LA VERDAD Y LA ALEGRÍA DEL AMOR HUMANO».
La imagen elegida para el congreso, transmitía por si sola una fuerza y belleza excepcional. Se trataba de un detalle de la obra de Sorolla, «Después del baño».
El congreso contó con la participación de ponentes de gran talla y algunos testimonios que aportaron una gran luz para interpretar y afrontar los momentos de desierto y dificultad que vive hoy la familia.
En la tarde del sábado, Eduardo Ortiz (Doctor en Filosofía) ofreció una magistral intervención sobre el desafío de educar en la Verdad y la Belleza del amor.
Ante la pregunta ¿Cómo educar en la verdad del amor? nos invitaba a preguntarnos
¿Quién es el primero de mis amores? Ya que el que está en primer lugar afecta a todos los demás. ¿Somos capaces de reconocer que Dios es el primero?
Es esencial partir de las experiencias fundantes, ya que en nuestro origen está la unión del varón y la mujer, hay un significado filial y esponsal de la persona que hemos de descubrir. Estas experiencias de la pedagogía del amor, nos conducen a recorrer el camino de » Ser hijo para ser esposo y poder llegar a ser padre».
Dedicó gran parte de su ponencia a explicar la importancia del relato bíblico: «Aprender un lenguaje es introducirse en un modo de vivir. Es aprender una forma de vivir». Reconocía que los relatos bíblicos son el gran canon de nuestra cultura que nos ayudan a ordenar y narrar nuestra propia vida. Producen un cambio de eternidad que nos ayudan a colocar a Dios en primer lugar.
Creación, elección y salvación del ser humano, son el tema principal de los relatos bíblicos. Cuentan la historia del amor de Dios a los hombres y son medicina contra las ideologías y los reduccionismos. La aceptación genuina de estos relatos contribuye a la creación de una segunda ingenuidad, nos ayuda a mirar la realidad con una nueva inocencia poniendo la mirada en las experiencias originarias de la soledad y unidad originaria, del perdón, la promesa…
Estas experiencias forman parte de la pedagogía del amor, y son nucleares en la construcción de nuestra identidad. Así como el apego, la pertenencia, la posesión…que arraigan en la educación de las virtudes, y entre las que destaca la virtud de la religión como relación del hombre con Dios.
La escuela es una comunidad de dar y recibir, acompaña y sostiene el crecimiento de las personas. Acompaña a las personas en su introducción en la realidad, esta ha de ser la meta de la educación. La formación de los que se preparan para ser educadores hoy, tiene que escapar del imaginario del adulto de hoy, que está conquistado por un paradigma naturalista . Se encuentra atrapado en un ámbito que corresponde a las ciencias experimentales, lo que supone un reduccionismo.
Nos indica que para recuperar una educación integral de la educación es urgente recuperar la figura del maestro interior. Solo hay un maestro para todos, cuya escuela y cátedra están en la tierra y en el cielo respectivamente (San Agustín).
Todas las acciones, mensajes, recursos, palabras…ofrecidas por el maestro , requieren de asentimiento por parte del educando. Por eso los educadores hemos de acompañar a nuestros discípulos, porque conocemos el camino. A veces hemos de corregir sobre todo cuando quieren desistir de la tarea que tienen delante porque presenta dificultad e incluso peligro.
La tarea del maestro consiste en que el alumno entre en una relación cada vez mas íntima e intensa con el maestro interior, que es raíz y sostén y da sentido a la vida.
Recordaba que Educar viene de educere (sacar de dentro). Por la vía de la interioridad acedemos a la llamada a ir mas allá de nosotros mismos, a dar con el recuerdo constante de Dios que habita en nuestro interior. Somos capaces de reconocer la verdad porque es un sello que Dios ha puesto en nuestro interior. Es la huella, la voz del maestro interior en nuestro alma.
Un recuerdo bello y santo , conservado desde la infancia puede ser la mejor educación. Quien atesora muchos recuerdos de esa índole, es hombre salvado para toda su vida dice Dostoievski.
El recuerdo de Dios del que se nos habló en nuestra infancia, puede servirnos un día para nuestra salvación.
¿Cabe imaginar tarea más hermosa que hablar de Dios a las personas durante su infancia?
También se presentó el proyecto internacional Veritas Amoris Project, una realidad eclesial que nace al servicio de la pastoral y formación de las familias y educadores.
El congreso finalizó con una intervención de Livio Melina en la que nos exhortaba a todos a «Edificar en tiempos de lucha» .
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