El Via Lucis es una preciosa devoción en la que acompañamos a Cristo resucitado hasta que el Espíritu Santo desciende en Pentecostés. Este “camino de luz” nos muestra ese otro lado de la moneda de la cruz, que es la alegría profunda y el sentido final que nos regala la Resurrección de Jesús. Una manera muy original para meditar juntos algunos pasajes del Evangelio vividos tras la Resurrección de Cristo. Los asociaremos a cristianos que sufren en diferentes países del mundo, pero siempre con una mirada en positivo, con una luz de esperanza que irradia su compromiso con la Iglesia y la valentía de su fe.
Ojalá que este Via Lucis sea una ocasión favorable para acercarnos a Cristo Pasión y Resurrección.
QUÉ ES EL VIA LUCIS
El Via Lucis, “camino de la luz”, es una devoción en la que se recorren catorce estaciones con
Cristo triunfante desde la Resurrección a Pentecostés, siguiendo los relatos evangélicos. Incluimos
en esta meditación también la venida del Espíritu Santo porque, como dice el Catecismo
de la Iglesia católica: “El día de Pentecostés, al término de las siete semanas pascuales, la Pascua
de Cristo se consuma con la efusión del Espíritu Santo que se manifiesta, da y comunica como
Persona divina” (Catecismo de la Iglesia católica, n. 731).
La devoción del Vía Lucis se recomienda en el Tiempo Pascual y en todos los domingos del
año que están muy estrechamente vinculados a Cristo resucitado.
CÓMO REZAR EL VIA LUCIS
Para rezar el Via Lucis, en el que compartimos con Jesús la alegría de su Resurrección, proponemos
un esquema similar al que se utiliza para rezar el Via Crucis:
Si se desea, después del enunciado de cada una de las estaciones, se puede decir:
V/ Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya.
R/ Como anunciaron las Escrituras. Aleluya.
V/ Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
R/ Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
