Con motivo de la celebración de san José el 19 de marzo y en este año que el santo padre Francisco ha proclamado como jubilar en su 150º aniversario como patrono de la Iglesia, os invitamos a consagrar vuestras familias , clases y centros educativos a san José.
«Tomé por abogado y protector al glorioso san José, y encomendéme mucho a él. Vi claro que así de esta necesidad, como de otras mayores, este padre y señor mío me sacó con más bien de lo que yo le sabía pedir. No me acuerdo hasta ahora haberle suplicado cosa que la haya dejado de hacer. Es cosa tan grande las maravillosas mercedes que me ha hecho Dios por medio de este bienaventurado santo, de los peligros que me ha librado, así de cuerpo como de alma; de este santo tengo experiencia que socorre en todas las necesidades, y es que quiere el Señor darnos a entender que así como le fue sujeto en la tierra, que como tenía nombre de padre, y le podía mandar, así en el cielo hace cuanto le pide. Querría yo persuadir a todos que fuesen devotos de este glorioso santo por la gran experiencia que tengo de los bienes que alcanza de Dios». Santa Teresa de Jesús
Letanías a san José
Señor, ten misericordia de nosotros
Cristo, ten misericordia de nosotros.
Señor, ten misericordia de nosotros.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
Dios Padre celestial, ten misericordia de nosotros.
Dios Hijo, redentor del mundo, ten misericordia de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten misericordia de nosotros.
Santa Trinidad, un solo Dios, ten misericordia de nosotros.
Santa María, ruega por nosotros.
San José, ruega por nosotros.
Ilustre descendiente de David, ruega por nosotros.
Luz de los patriarcas, ruega por nosotros.
Esposo de la Madre de Dios, ruega por nosotros.
Casto guardián de la Virgen, ruega por nosotros.
Padre nutricio del Hijo de Dios, ruega por nosotros.
Celoso defensor de Cristo, ruega por nosotros.
Jefe de la sagrada familia, ruega por nosotros.
José, justísimo, ruega por nosotros.
José, castísimo, ruega por nosotros.
José, prudentísimo, ruega por nosotros.
José, valentísimo, ruega por nosotros.
José, fidelísimo, ruega por nosotros.
Espejo de paciencia, ruega por nosotros.
Amante de la pobreza, ruega por nosotros.
Modelo de trabajadores, ruega por nosotros.
Gloria de la vida doméstica, ruega por nosotros.
Custodio de Vírgenes, ruega por nosotros.
Sostén de las familias, ruega por nosotros.
Consuelo de los desgraciados, ruega por nosotros.
Esperanza de los enfermos, ruega por nosotros.
Patrón de los moribundos, ruega por nosotros.
Terror de los demonios, ruega por nosotros.
Protector de la Santa Iglesia, ruega por nosotros.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo: perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo: escúchanos, Señor,
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo: ten misericordia de nosotros.
- Le estableció señor de su casa.
- Y jefe de toda su hacienda.
Oh Dios, que en tu inefable providencia, te dignaste elegir a san José por esposo de tu Santísima Madre: concédenos, te rogamos, que merezcamos tener por intercesor en el cielo al que veneramos como protector en la tierra. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
Decimos juntos la fórmula de consagración a san José
¡Oh, glorioso patriarca y patrón de la Iglesia! ¡Oh, esposo de la Virgen Madre de Dios! ¡Oh, guardián y padre virginal del Verbo Encarnado! En la presencia de Jesús y María te escojo este día para ser mi padre, mi guardián y mi protector.
¡Oh, gran san José, a quien Dios ha hecho el Jefe de la Sagrada Familia, acéptame, te lo suplico, aunque sea completamente indigno, como miembro de tu “Santo Hogar”. Preséntame a tu Inmaculada esposa y pídele que también me adopte como a su hijo. Con ella, ora para que siempre tenga presente a Jesús y lo sirva con fidelidad hasta el final de mi vida.
¡Oh, terror de los demonios, aumenta en mí la virtud, protégeme del maligno y ayúdame a no ofender a Dios de ninguna forma!
Oh, mi padre espiritual, aquí estoy para consagrarme a ti. En fiel imitación a Jesús y a María, pongo todas mis preocupaciones bajo tu cuidado y protección. A ti, después de a Jesús y a María, te consagro mi cuerpo y mi alma, con todas sus facultades, mi crecimiento espiritual, mi parroquia y todos mis asuntos y actividades. No me abandones, sino adóptame como servidor y como hijo de la Sagrada Familia. Cuida de mí siempre, pero especialmente a la hora de mi muerte. Consuélame y fortaléceme con la presencia de Jesús y de María para que, contigo, pueda alabar y adorar a la Santísima Trinidad por toda la eternidad. Amén.
Amado San José, te consagramos nuestras familias y nuestra parroquia o comunidad. Sé tú nuestro protector como custodiaste el hogar de Nazaret. Amén
REFLEXIONES SOBRE SAN JOSÉ:
MAESTRO DE VIDA INTERIOR
MODELO DE PADRE
TESTIGO DE CASTIDAD
PROTECTOR DE LA FAMILIA Y DE LA IGLESIA
MODELO DE TRABAJADOR, HUMILDE Y HONRADO


