La Fundación SM ha publicado el estudio realizado por Carlos Esteban, director del Observatorio de la Religión en la Escuela, sobre la clase de Religión. Ha preguntado a más de 18 800 de sus protagonistas: profesores, estudiantes y familias, así como a antiguos alumnos y futuros profesores de Religión.
Estamos ante el estudio más completo y amplio sobre la enseñanza de la Religión que se ha realizado en las últimas décadas. La novedad más significativa es que se ha contado con futuros profesores y con antiguos alumnos de Religión, y compara los resultados actuales con los de la investigación realizada hace diez años.
• Ocho de cada diez alumnos de Religión afirman que la asignatura les ayuda a ser más tolerantes y mejores personas. Asimismo, la mitad de los alumnos de los centros públicos encuestados (49 %) asegura que en su clase hay alumnos de otras religiones, contribuyendo así a “la formación ética y la ciudadanía global”, como sostiene la mayoría de los profesores de Religión (84 %).
• El alumnado de Religión encuestado está implicado socialmente, ya que el 85 % se muestra muy preocupado por la justicia y la solidaridad, mientras que el 75 % tiene interés por la ecología y la protección de la naturaleza.
• Una de las conclusiones reveladoras del estudio es la valoración positiva que hacen de sus profesores de Religión, ya que para la mitad de los alumnos estos son mejores que los de otras materias, una cifra que es mayor en centros públicos que en concertados.
• En cuanto a la enseñanza de la Religión, los profesores la valoran por sus contribuciones educativas. Más del 80 % considera que su asignatura ayuda a comprender otras culturas, contribuye a construir la diversidad social y religiosa, y fomenta la autonomía personal y la responsabilidad social.
• En cuanto al reconocimiento social de su trabajo, solo un 9 % de los profesores de Religión se considera valorado por la sociedad, mientras que el 51 % no se siente valorado por la Iglesia.

• Una de las novedades del estudio de 2020, respecto del realizado en 2010, ha sido la encuesta a los antiguos alumnos de Religión, que guardan un agradable recuerdo de sus profesores de Religión (más del 90 %), y un 80 % reconoce la influencia positiva que ha tenido esta materia en su vida personal.
• Para tres de cada cuatro familias la asignatura de Religión es necesaria en la educación de sus hijos. Asimismo, los resultados del estudio muestran una valoración muy positiva por parte de las familias, ya que para un 80 % la clase de Religión es buena por los valores que enseña, y porque aumenta la cultura general.

• El informe revela que las familias están satisfechas con la enseñanza de la Religión que reciben sus hijos en los centros educativos. Podríamos decir que la califican con un notable. “Un 73 % de las familias encuestadas muestran una satisfacción general con las clases de Religión”.
• Una amplia mayoría de las familias no cree en los estereotipos sobre la enseñanza de la Religión. Más del 70 % rechaza abiertamente la imagen de adoctrinamiento, y tampoco la ven como privilegio de la Iglesia. En cuanto al perfil religioso de estas familias, los resultados revelan que el 85 % de padres y el 73 % de madres se declaran católicos. Sin embargo, en la mitad de los casos, su práctica religiosa es poco (35 %) o nada habitual (13 %).
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“Tras las conclusiones de este informe no parecen sostenibles ya algunos estereotipos sobre la enseñanza religiosa que perviven en algún imaginario y que castigan injustamente la realidad de la enseñanza de la Religión hoy. No parece razonable seguir acusándola de adoctrinamiento y privilegio de la Iglesia, más propio de otro tiempo”, ha asegurado Carlos Esteban, autor del informe.
Los datos obtenidos revelan una satisfacción generalizada en cada uno de los colectivos protagonistas de la enseñanza de la Religión: profesores, alumnos y familias. Es muy relevante la respuesta de las actuales generaciones que cursaron Religión en sus etapas escolares: mantienen un buen recuerdo de la asignatura de Religión, reconocen que influyó positivamente en su vida personal y profesional, volverían a cursarla y la elegirían para sus hijos.
