¡No os desalentéis ante las dificultades que presenta el desafío educativo! Educar no es una profesión, sino una actitud, una forma de ser; para educar es necesario salir de sí mismos y estar entre los jóvenes, acompañarlos en las etapas de crecimiento, poniéndose a su lado. Dadles esperanza, optimismo para su camino por el mundo. Enseñadles a ver la belleza y la bondad de la creación y del hombre, que siempre conserva la huella del Creador. Pero sobre todo sed testigos con vuestra vida de aquello que transmitís.
Un educador con sus palabras transmite conocimientos, valores, pero va a ser determinante con los niños si acompaña sus palabras con su testimonio con su vida coherente. ¡Sin coherencia no es posible educar! Todos sois educadores, en este campo no se delega.
Discurso a los estudiantes y educadores 7 de junio de 2013
