«Emmanuel: que significa Dios con nosotros»
Este domingo se anuncia la llegada inminente del Hijo de Dios. Este niño que nacerá en Belén es el prometido por las Escrituras y constituye la plena realización de la Alianza entre Dios y los hombres. La primera lectura expone el oráculo del profeta Isaías. El rey Acaz desea aliarse con el rey de Asiria para defenderse de las acechanzas de sus vecinos (rey de Damasco y rey de Samaria). Isaías se opone a cualquier alianza que no sea la alianza de Yavéh. Lo que el profeta propone al rey es una respuesta de fe y de confianza total en la providencia de Dios, verdadero rey de Jerusalén. El rey Acaz debía confiar en el Señor y no aliarse con ningún otro rey. Sin embargo, el rey Acaz ve las cosas desde un punto de vista terreno y naturalista: desea aliarse con el más fuerte, el rey de Asiria. Isaías sale a su encuentro y lo apremia: «pide un signo y Dios te lo dará. Ten confianza en Él». Sin embargo, el rey Acaz teme abandonarse en las manos de Dios y se excusa diciendo: «no pido ningún signo». En su interior había decidido la alianza con los hombres despreciando el precepto de Dios. Isaías se molesta y le ofrece el signo: «la Virgen está encinta y da a luz un hijo y le pone por nombre Emmanuel, es decir, Dios con nosotros». La tradición cristiana ha visto en este oráculo un anuncio del nacimiento de Cristo de una virgen llamada María. Ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. Esta fe en Cristo se recoge en la carta a los romanos. San Pablo ofrece una admirable confesión de fe en Cristo Señor. Nacido según lo humano de la estirpe de David; constituido, según el Espíritu Santo, Hijo de Dios. Pablo subraya el origen divino del Mesías y, al mismo tiempo, su naturaleza humana como «nacido de la estirpe de David». Verdadero Dios y verdadero hombre.
